14. ¿Qué pasa con las emergencias?

Cuando necesitas asistencia o apoyo extra

Debido a la naturaleza fluctuante de las necesidades de salud mental y apoyo emocional, puede ocurrir que necesites más ayuda de la habitual. Obviamente, cuanto más flexibles sean tus trabajadores de apoyo en sus horarios y en la manera en que se puedan adaptar a tus necesidades, mejor. Pero tus trabajadores de apoyo también tienen sus propias vidas y, habitualmente, querrán saber con antelación cuando les vas a necesitar. Una buena situación de compromiso puede ser el establecer sus horarios con una semana de antelación, cuando tengas una idea de cómo va a ser la semana siguiente.También puedes tener trabajadores “de reserva” que puedan venir rápidamente si los necesitas.

La decisión de establecer los horarios cada semana, o tener una organización más flexible depende de ti. En cualquier caso, puede ocurrir que estés angustiado un día y tu trabajador de apoyo encuentre difícil dejarte a la hora establecida. Es, por lo tanto, muy importante ser muy claro en lo que respecta a las horas de comienzo y final de su trabajo. Si crees que puedes necesitar un apoyo extra al final de su turno, debes hablarlo con antelación o a principio del mismo, de manera que se puedan hacer planes para cubrir esa necesidad. El trabajador podría, por ejemplo, ayudarte a buscar un apoyo suplementario, o te podría llevar a algún sitio en el que te encuentres apoyado. Deberías tener suficientes personas “de reserva”, de manera que el trabajador no se quede con la sensación de culpabilidad o preocupación si te deja al final de su turno, o no se sienta obligado a quedarse cuando debería haberse ido.

Cuando necesitas apoyo con urgencia

Cuando necesitas apoyo urgentemente es importante también que seas capaz de conseguirlo, como por ejemplo, en el caso de que uno de tus trabajadores de apoyo se ponga enfermo o falte al trabajo. Antes de que recibas tu pago directo los responsables de tu municipio van a asegurarse de que has pensado en este tipo de apoyo urgente. Si no estás seguro de cómo hacerlo, tu Centro de Vida Independiente más cercano te puede enseñar cómo resolverlo.

Si ocurriera algo inesperado que tus servicios de apoyo de urgencia no pudieran resolver, no debes quedarte sin los servicios que necesitas. El ayuntamiento tiene la responsabilidad de intervenir, si no está satisfecho con la manera en que organizas la cobertura de tus necesidades. Por lo tanto, el trabajador social puede que quiera revisar contigo tus apoyos de urgencia, o puede sugerir otros métodos de gestionar tu pago directo, o puede hablar contigo de si necesitas más apoyo o formación en todo lo relacionado con la gestión de tu personal de apoyo. El hecho de que tengas problemas con tu pago directo no significa necesariamente que pierdas tu derecho a tenerlo. Puede ser una oportunidad para solicitar una revisión de tu pago directo y comprobar si realmente cubre tus necesidades.

Límites

Es inevitable que tu relación con cualquiera que trabaje para ti sea un poco complicada, por ello, para ayudaros a ambos, es una buena idea establecer límites claros. Escribe directrices claras de qué esperas de tus empleados cuando trabajan para ti. Así, por ejemplo, puedes dejar muy claro si permites o no que se fume en tu casa, o si esperas que tus empleados llamen a la puerta antes de entrar en una habitación con la puerta cerrada, o qué tipo de bebida o comida permites que tus trabajadores tomen mientras trabajan. Tener unas “normas de casa” ayuda a los dos a saber dónde estáis y ayudan a evitar malos entendidos. También es importante que escuches y des respuesta a cualquier sugerencia o problema que tus trabajadores de apoyo puedan plantear y que mantengas buena comunicación con ellos.

Confidencialidad

También es una buena idea tener una cláusula de confidencialidad en el contrato de tus empleados, indicando que deben respetar siempre tu derecho a la intimidad. Es bastante común que los profesionales de la salud mental u otros profesionales pidan a los trabajadores de apoyo o a los cuidadores que den su propia visión sobre la persona con necesidades de apoyo emocional o de salud mental para utilizarlas en las valoraciones o en las reuniones de planificación. Sé muy claro sobre qué esperas y no esperas que haga tu trabajador si se da esta situación. Te puede resultar útil insistir en que tu acuerdo escrito se consiga antes de que un empleado hable de algún aspecto de tu vida con alguien, a no ser que sea en una situación de emergencia. Esto lo puedes escribir en tu documento de “directrices anticipadas” del que se ha hablado en capítulos anteriores, o puedes hacer que sea parte del contrato de trabajo del empleado. Si necesitas más información sobre contratos y cláusulas puedes consultar la guía “Pago directo: todo lo que se debe saber para conseguirlo y utilizarlo” del National Centre for Independent Living (NCIL), que complementa este documento.